Parte de cuatro años de guerra en Ucrania – por Francesc Sánchez

 

El 24 de febrero se cumplieron cuatro años de guerra en Europa. Cómo hicimos con el primer año de guerrael segundo, y el tercero, ofrecemos un nuevo informe. Ucrania ha llevado a cabo algunas operaciones espectaculares en territorio ruso, pero no han significado realmente un cambio en la guerra. Rusia por su parte, mientras continúa con sus bombardeos sobre infraestructuras críticas, ha seguido avanzando en el campo de batalla, pero muy lentamente, por lo que podemos decir que los frentes están estancados. El factor más importante durante este año ha llegado de fuera, la vuelta de Donald Trump como presidente en los Estados Unidos, y su propósito de terminar la guerra a través de conversaciones con las partes enfrentadas y la formulación de un plan de paz de 28 puntos, que estas no han aceptado. Esto ha supuesto el cuestionamiento del apoyo militar norteamericano hacia Ucrania, y una nueva propuesta de implementación financiera por parte de la Unión Europea. Ya habiéndose iniciado el quinto año de conflicto, el 28 de febrero empezaron una serie de ataques de Israel y los Estados Unidos sobre Irán, con sus respectivas consecuencias sobre Ucrania y Rusia, demostrando la interconexión de estas dos guerras.

Hechos significativos en el último año de guerra:

  1. En el mes de abril Rusia lanzó una gran ofensiva en varios frentes del este y del norte con ataques en la región de Donetsk, con el objetivo de romper las defensas ucranianas, y avanzar hacia las ciudades de Pokrovsk y Kramatorsk. Rusia capturó 4.800 kilómetros cuadrados, siendo sus avances muy lentos pero seguros. Las fuerzas ucranianas que habían entrado en la región rusa de Kursk en el año anterior finalmente fueron expulsadas.
  2. El 1 de junio los ucranianos ponen en marcha la Operación Telaraña, un ataque a cinco bases aéreas en las profundidades de Rusia (algunas a más de 4.000 kilómetros de Ucrania) a través de más de un centenar de drones ocultos en camiones. Esta operación tenía como objetivo la destrucción de los bombarderos estratégicos rusos (Tu-95, Tu-22M3 y Tu-160), localizados por la inteligencia occidental en las bases de Bélaya (en Siberia), Diáguilevo (en Riazán), Ivánovo (en la Rusia central) Olenya (en Murmansk), y Ukrainka (en Amur), e implicados en los bombardeos sobre Ucrania, que Kiev asegura que destruyo o dañó más de 40.
  3. La vuelta de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, el que siempre ha considerado el conflicto de Ucrania como una guerra inútil, que prometió resolverla en 24 horas, ha supuesto un revulsivo. El 15 de agosto Donald Trump y Vladimir Putin se reunieron en base de Anchorage en Alaska para resolver sus diferencias, entre ellas la guerra abierta en Ucrania. De esta reunión, y de las que siguieron entre sus equipos, surgió el plan de paz de 28 puntos, por el que ambas potencias se repartían Ucrania. Sin embargo, este plan que Rusia consideró un buen inició no fue aceptado por encontrarlo insuficiente, por parte de Ucrania fue rechazado por negarse a perder los territorios conquistados por Rusia (un 20 % del total), y por parte de la Unión Europea no solo fue también rechazado por este motivo, por no contar con Ucrania, y por no contemplar la seguridad europea, sino que en algunos momentos el nivel de beligerancia ha sido muy alto.
  4. En el mes de junio, días antes de la celebración de la cumbre de la OTAN en la Haya, entre el 24 y 25 de junio, Donald Trump exigió un gasto del 5 % del PIB en defensa a sus socios en la Alianza Atlántica. Pedro Sánchez se negó a aceptar ese incremento de gasto, sin embargo, todos los Estados lo firmaron en la que hemos llamado Declaración de la Cumbre de la Haya.
  5. Los bombardeos rusos con ataques efectuados con centenares de misiles y miles de drones sobre Ucrania fueron muy intensos. Los objetivos del ejército ruso fueron Kiev, Járkov, Odesa, Dnipro, y Zaporiyia. En estos ataques se han seleccionado objetivos militares, pero también infraestructuras críticas como son las centrales de producción eléctrica, como son la central térmica de Burshtyn y la central, térmica de Dobrotvir, además de subestaciones y líneas de alta tensión en varias regiones del país, que han provocado apagones y falta de calefacción en los meses de invierno.
  6. El 28 de febrero los Estados Unidos e Israel atacaron Irán sin ningún tipo de provocación previa. La diferencia con operaciones anteriores, como la de octubre de 2024, y la de junio de 2005, es el propósito de decapitación de los líderes iraníes, incluida la eliminación del Ayatola Ali Jamenei, Líder Supremo de la República Islámica de Irán, y la destrucción de todas las capacidades defensivas, aéreas, marítimas, e infraestructuras criticas —como depósitos de combustible—, con sus consecuentes represalias iraníes sobre bases americanas en la región del Golfo Pérsico.

Consecuencias significativas:

  1. Las sanciones europeas sobre Rusia no solo se han mantenido, sino que se han incrementado. La Comisión Europea ha exigido que ningún Estado europeo compre gas a Rusia, pero Hungría y Eslovaquia, países que no tienen alternativas, lo siguen recibiendo. En función de la información que ofrece el CREA (Centre for Research on Energy and Clean Air) Rusia desde que se inició el conflicto ha obtenido 1,030 billones de euros de la venta del petróleo, gas, y carbón, de los que 221.255 mil millones proceden de los países de la Unión Europea. Las sanciones y esta disminución del comercio hacia los países europeos, como analizamos en un artículo anterior, aunque han supuesto una disminución del beneficio obtenido por parte de Rusia, no han supuesto un golpe sustancial a su economía por la intensificación del comercio con otros Estados.
  2. La oposición al plan de paz de Donald Trump supuso un cuestionamiento del apoyo militar norteamericano hacia Ucrania, que en algunos momentos ha significado la suspensión del envío de armamento. Esto ha llevado a los Estados europeos a una iniciativa de la Unión Europea en favor del apoyo militar y financiero hacía Ucrania, valorada en 90.000 euros para los próximos dos años y respaldada por deuda europea (60.000 millones para armamento y otras partidas para el Estado ucraniano por un valor de 30.000 millones), que pueden hacer que el conflicto se mantenga activo. Sin embargo, Eslovaquia y Hungría cuestionaron este apoyo financiero y han conseguido bloquearlo.
  3. El 5 de noviembre la Casa Blanca hizo publica su nueva Estrategia de Seguridad Nacional en la que se expone que los Estados Unidos tienen la voluntad de solucionar el conflicto, argumentando textualmente «con el fin de estabilizar las economías europeas, evitar una escalada o expansión no intencionada de la guerra y restablecer la estabilidad estratégica con Rusia, así como para permitir la reconstrucción de Ucrania tras las hostilidades y así garantizar su supervivencia como estado viable». En el mismo documento se señala también como males de Europa, «las excesivas regulaciones, la inmigración masiva, y falta de libertad de expresión», fomentadas todas ellas por la Unión Europea. Y añade, «la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos da motivos para un gran optimismo». Esto sumado a los aranceles que dictó Donald Trump desde el mes de marzo contra todos, incluidos sus aliados europeos, y su exigencia de apoderarse de Groenlandia, ha causado honda preocupación en la Unión Europea.
  4. La exigencia de Donald Trump del aumento del gasto en defensa del 5 % para sus aliados en la OTAN fueron aceptadas por casi todos los Estados, pero merece ser cuestionada. El presupuesto de defensa de los Estados Unidos en el año 2023 fue de 861.633 millones de dólares, un 3,36 por ciento de su PIB, mientras que el de los Estados de la Unión Europea en el año 2024 ascendieron a 326.000 millones de euros, representando un 1,9 por ciento del PIB. Muy lejos de ese 5 % en ambos casos, sin embargo, si nos fijamos en el presupuesto de Rusia para defensa, que fueron en el 2024, entre 65.000 y 70.000 millones de euros, la diferencia es muy grande. Rusia desde que empezó la guerra en partidas especiales ha gastado entre 120.000 y 462.000 millones de euros, unas cifras que los Estados Unidos y los Estados europeos, superan en un caso y en otro se lo igualarían anualmente estando en paz.
  5. Durante todo este tiempo la Comisión Europea ha querido hacer uso de los fondos rusos congelados en Europa (unos 300.000 millones euros del Central Bank of Rusia, de los que 200.000 millones se encuentran en la Unión Europea, depositados en instituciones financieras como el Euroclear, en Bruselas) para apoyar financieramente (directamente haciendo uso de ese capital o indirectamente siendo el respaldo al apoyo hacia el Estado Ucraniano) al Estado ucraniano durante la guerra y en la reconstrucción, cuando esta finalice. Las reticencias del Estado belga y la inseguridad jurídica, que podría establecer un precedente con terceros, poniendo en cuestión la confianza en el sistema financiero europeo, han llevado a la Unión Europea a no usar estos recursos financieros directamente, pero si indirectamente, haciendo uso de los intereses que estos fondos producen anualmente (entre 2.000 y 3.000 millones por año).
  6. La Guerra de Irán ha tenido unas implicaciones regionales e internacionales, unas consecuencias en la Guerra de Ucrania. La primera de ella es la concentración de esfuerzos militares y de inteligencia norteamericanos sobre la región de Oriente Medio. Por su parte Irán había aportado entre 2.000 y 2.400 drones a la Guerra de Ucrania, este esfuerzo desde que empezó su guerra queda virtualmente desactivado. Rusia y China estarían pasando a Irán marcajes objetivos por satélite. Los tres Estados además forman parte de la organización de cooperación internacional de los BRICS. FranciaAlemania, y el Reino Unido, Estados europeos beligerantes con Rusia, mostraron en un primer momento su apoyo a Donald Trump en su guerra en Oriente Medio, luego manifestaron que no querían participar en las acciones militares. Este hecho indica que estos países europeos querían intercambiar el apoyo en Oriente Medio por el apoyo de Estados Unidos en Ucrania. La cuestión por lo tanto queda abierta. España e Italia han expresado públicamente que no quieren participar en la guerra. La reciente información de que Estados Unidos autoriza la compra temporal de petróleo ruso para contener los precios lo puede cambiar todo una vez más.

Poco más hay que decir. Esperemos que este año finalmente sea el del final de esta guerra y no un escenario más de algo mucho más grande y peor.

Francesc Sánchez – Marlowe. Barcelona.
Redactor, El Inconformista Digital.

Incorporación – Redacción. Barcelona, 13 Marzo 2026.

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