Estalla la Guerra en Oriente Medio – por Francesc Sánchez
La Operación Furia Épica —la Operación Rugido del León la llaman en Israel—se inició a primera hora de la mañana del sábado 28 de febrero, después del tiempo necesario para que los norteamericanos ubicasen en el Mar Arábigo y en el Mediterráneo una flota compuesta por dos portaviones —el USS Abraham Lincoln y el USS Gerald R. Ford— y al menos 14 buques más, mientras afirmaban estar en conversaciones con Teherán. Los aliados han lanzado un ataque de decapitación contra los lideres iranies cumpliendo el objetivo de eliminar al Ayatolá Ali Jamenei, el Líder Supremo de la República Islámica de Irán, y otros cargos relevantes. Instalaciones militares, lanzaderas de misiles, defensas aéreas, instalaciones nucleares, han sido otros de sus objetivos. Una escuela de enseñanza primaria llamada Shajare Tayebé situada en Minab, en el sur de país, ha sido también atacada causando al menos un centenar de víctimas, muchas de ellas niñas. El número de bajas militares y civiles se desconoce. Por su parte el régimen iraní, que ha asegurado que vengará el asesinato de Ali Jamenei, ha lanzado ataques con misiles balísticos sobre Israel y las bases estadounidenses diseminadas por diferentes países de la región (Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait), incluidas instalaciones militares en la isla de Chipre. Rusia y China, miembros junto con Irán de grupo de cooperación internacional de los BRICS, han condenado los ataques y han lamentado la muerte de Ali Jaminei, pero no han dado su apoyo militar a Irán o amenazado a los agresores. Reino Unido, Francia, y Alemania han manifestado su intención de incorporarse a la guerra para defender sus intereses en la región, mientras España, en palabras de Pedro Sánchez, se ha declarado en contra de esta guerra, ha pedido que se respete el derecho internacional, y que el conflicto se resuelva a través de la negociación.
El asesinato del Ayatolá Ali Jamenei, el Líder Supremo de la República Islámica de Irán, se ha producido cuando se encontraba con su familia en un recinto residencial. Otros objetivos fueron Ali Shamkhani, secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Irán y uno de los principales asesores en defensa y seguridad, Mohammad Pakpour, Comandante de la Guardia Revolucionaria Islámica, y Aziz Nasirzadeh, Ministro de Defensa y Fuerzas Armadas de Irán. Las instituciones del régimen automáticamente han sustituido al Líder Supremo con un Consejo compuesto por Masoud Pezeshkian, Presidente de Irán con funciones ejecutivas, Gholam-Hossein Mohseni-Ejei, Jefe del Poder Judicial, y el Ayatollah Alireza Arafi, Jurista miembro del Consejo de Guardianes y clérigo importante. En el mes de diciembre, enero y febrero, se produjeron en Irán multitudinarias protestas en contra del régimen por parte de miles de jóvenes. Estas protestas motivadas por la crisis económica con el desplome de la moneda y el alza de precios en los combustibles y los bienes básicos, provocada por las sanciones económicas occidentales, sumada al descontento político y social hacia el gobierno teocrático, hicieron pensar a algunos analistas en la posibilidad de un cambio de régimen. Sin embargo, la represión de las protestas, el apoyo que aún mantiene el Estado, y el inicio de la agresión militar por parte de Estados Unidos e Israel, pueden provocar en efecto contrario en una población que quiere cambios, pero no quiere ser agredida y dominada por potencias extranjeras. Reza Pahlavi, el hijo del Sha depuesto por la Revolución Islámica de 1979 se ha propuesto como líder en un supuesto nuevo Irán, pero no tiene apoyos internos.
Escalada regional y el factor energético
En la respuesta de Irán en forma de represalias sobre Israel y las bases norteamericanas ubicadas por la región se han reportado oficialmente la muerte de tres soldados estadounidenses, pero la cifra podría ser notablemente superior. El régimen iraní cómo ya lo argumentó tras los ataques de 2024 y 2025 se guarda la carta de cerrar el Estrecho de Ormuz, un hecho que perjudicaría el transporte de hidrocarburos de las monarquías del Golfo Pérsico aliadas de Washington. Estos países se verían obligados a buscar rutas alternativas para omitir el Estrecho de Ormuz a través de los oleoductos que van hacía Omán en el Mar Arábigo y el el Oeste de Arabia Saudita en el Mar Rojo. Un hecho que incrementaría el precio del petróleo, haciendo subir automáticamente los precios del resto de productos. Esa es la primera razón del porque el Reino Unido, Francia y Alemania se han sumado al conflicto. Sin embargo, de efectuar Irán esta medida está por ver en qué grado podría perjudicar el abastecimiento energético de Europa y los Estados Unidos —la primera región ha diversificado mucho sus suministradores y la segunda es autosuficiente— y, de hecho, también perjudicaría su propio comercio de combustibles fósiles hacía China, la India, y otros países del Sudeste Asiático.
Se desconoce si Rusia es capaz materialmente con sus infraestructuras de sustituir todo el petróleo que obtiene China proveniente de Irán. De hecho, ya buena parte del petróleo y gas que destinaba a Europa occidental lo está destinando hacía China. En cualquier caso, de prolongarse el conflicto e ir hacía peor la posición de Rusia y China frente al mismo puede ser mucho más dura. No solo porque el abastecimiento energético está en juego, sino también por su propia credibilidad en la organización de cooperación internacional de los BRICS.
La razón de la fuerza imperial
Los Estados Unidos han iniciado esta acción militar contra Irán para 1. fortalecer la alianza estratégica con Israel con la que poder mantener su hegemonía en Oriente Medio en detrimento de la República Islámica de Irán, que ha perdido mucha fuerza después de los golpes de Israel sobre el Eje de la Resistencia compuesto por Hamás, Hezbolá, la Siria de Bashar al-Ásad (sustituida por un régimen de islamistas radicales), y los huties del Yemen. 2. El control efectivo sobre los hidrocarburos de sus aliados regionales y —como hizo con Venezuela, pero esta vez bajo un comercio real— el abastecimiento del petróleo y el gas hacía China, rival sistémico de los Estados Unidos, y 3. el desvió de la atención mediática del conflicto interno en su propio país hacía una aventura militar en Oriente Medio. Sin embargo, nada de esto tiene porque terminar bien para los Estados Unidos. En cuanto a esos Estados europeos que se han sumado a esta guerra, la razón más soslayada, se encuentra en la Guerra de Ucrania y la amenaza de Rusia, real o imaginaria, en un contexto de desdén por parte de los Estados Unidos de Donald Trump y las amenazas sobre Groenlandia. De esta forma estos Estados europeos alineándose con los Estados Unidos en Oriente Medio buscarían mantener la alianza transatlántica en Europa. De alguna forma, han renunciado a su soberanía y su propia política internacional.
En cualquier caso, el Estado que tiene todo a ganar o todo a perder, es Israel. Más allá del desprecio mutuo entre Israel e Irán, el apoyo a las milicias palestinas durante décadas a través del Eje de la Resistencia, la búsqueda de la bomba atómica por parte de Teherán, que cambiaría el equilibrio de poder en la región, se encuentran los planes de Tel Aviv para convertirse en un gran intermediario de las rutas de comercio de hidrocarburos y manufacturas con origen en Asia y destino hacia Europa. En este plan geopolítico que Benjamín Netanyahu expuso en la Asamblea de Naciones Unidas en la búsqueda de aliados definiéndolo como “La bendición”, la República Islámica de Irán era señalada como “La maldición”. Recientemente se produjo la visita a Israel del Primer Ministro de la India, Narendra Modi, para fortalecer los lazos entre ambos países. La visita fue muy criticada por la oposición del Partido del Congreso, pero encajaría en este cuadro que aquí estamos exponiendo.
Llegados a este punto hay una cuestión fundamental que no se ha prodigado mucho en los medios de comunicación, algo tan básico cómo qué pasará cuando se terminen los proyectiles. Los Estados Unidos e Israel pueden ganar el pulso a Irán mientras estemos en una guerra de misiles, pero el régimen de la República Islámica de Irán no va a caer a no ser que se produzca un golpe de Estado, en el contexto de un improbable éxito de una revuelta interna, y nada indica que ese nuevo régimen pasara a ser un títere de los agresores. Para controlar el país harían falta tropas terrestres occidentales y la experiencia de Afganistán desde 2001 e Iraq desde el 2003 demuestra que esto no solo es difícil, sino que puede terminar en un autentico fracaso. De ahí que puede que nos encontremos entre dos situaciones, la de que Estados Unidos, Israel y sus aliados, hayan decidido extorsionar al régimen y este obedezca para sobrevivir, exactamente lo que sucedía hacia mediados y finales del siglo XIX con la política imperial de los Estados europeos, o algo más radical e imperdonable, sin más, convertir Irán en Estado fallido devolviéndolo a un Estado preindustrial, lo mismo que orovcaron en Iraq, Libia, y Siria.
Francesc Sánchez – Marlowe. Barcelona.
Redactor, El Inconformista Digital.
Incorporación – Redacción. Barcelona, 2 Marzo 2026.
