Petróleo y gas en Rusia. Lo que las sanciones no pudieron evitar – por Francesc Sánchez


En el mes de diciembre de 2022 escribí un artículo sobre las claves energéticas, y por lo tanto económicas, en la Guerra de Ucrania en el que hacia un repaso del suministro del petróleo y gas ruso hacía los países europeos. Una relación que se remonta a los tiempos de la Guerra Fría, cuando Willy Brandt puso en marcha la Ostpolitik y que, tras implosionar la Unión Soviética, se intensificó cada vez más hasta que la Guerra de Ucrania rompió en gran medida en forma de sanciones esta fructífera relación comercial, con el objetivo de impedir que Rusia financie su guerra, dañando de paso a su economía, y quién sabe si en el caso que Putin no cambie de postura, incentivar un golpe de Estado o un levantamiento popular. Más adelante volveremos sobre esta cuestión, pero antes tenemos que ofrecer una información importante.

Hete aquí que después de todo este tiempo, en el que la guerra y las sanciones siguen su curso, disponemos, de la mano de esta gente estupenda del Centre for Research on Energy and Clean Air, de unos gráficos espectaculares que hablan por si solos. En el primero hace referencia a los millones de euros que Rusia ha obtenido semestralmente desde 1 de enero de 2022 hasta 1 de enero de 2026 por la exportación de combustibles fósiles:

Cómo podemos comprobar los ingresos petroleros, pese a las sanciones, han descendido, pero no tanto, podríamos decir incluso que se mantienen. Algo similar sucede con los derivados. Mientras que lo obtenido por el comercio del gas natural, no sancionado, ha disminuido considerablemente. Se mantiene el carbón, y el gas natural licuado, no explotado mucho por Rusia, también. El siguiente gráfico nos ofrece lo que realmente comercia Rusia:

Podemos comprobar como prácticamente en este año se exportan las mismas toneladas de combustibles fósiles que las que se comerciaban antes de la guerra y las sanciones. Este hecho nos ofrece la primera clave: Rusia por unas exportaciones parecidas está obteniendo menos ingresos, por lo tanto, está vendiendo sus combustibles fósiles a un precio inferior. La cuestión es, ¿a quién? Pasemos al siguiente gráfico.

El pico de beneficios para Rusia por la venta de hidrocarburos hacia los países de la Unión Europea se produjo paradójicamente justo en los dos meses siguientes de haberse iniciado la guerra. Probablemente porque los operadores sabían que pronto iban a llegar la sanciones, que cómo podemos comprobar hicieron disminuir mucho esos beneficios. El montante procedente del comercio con China durante todo este tiempo se ha mantenido, y el procedente de la India se ha incrementado. Turquía que es un Estado que no pertenece a la Unión Europea pero sí a la OTAN, ha mantenido la relación comercial. Corea del Sur, los Estados Unidos, y el Reino Unido, han sido y son testimoniales.

Cuando vemos el gráfico que nos ofrece las toneladas de combustibles comerciados comprobamos la producción tanto hacia China como la India se han incrementado. El hecho que el beneficio no haya aumentado indica que el precio que ha ofrecido Rusia a estos países es menor que el marcado por el mercado. Turquía se mantiene, y Corea del Sur también ha comprado a bajo precio. Lo podemos ver más claro en este otro gráfico en el que se diferencia entre el tipo de combustible, y que se inicia el 24 de febrero de 2022 con el principio de la guerra, y llega hasta el 21 de enero de este año.

En primera posición de encuentra China con un acumulado por un valor de 296 mil millones de euros en concepto de venta sobre todo de petróleo, y en menor medida carbón y gas natural. Le sigue la Unión Europea con 218 mil millones, repartidos entre petróleo y gas natural. La tercera posición es para la India con 163 mil millones, Estado que forma parte como China de los BRICS. Luego ya aparecen países que forman parte de la Unión Europea que están incluidos en la cifra que antes señalamos. España tiene un acumulado de 12 mil millones, en concepto sobre todo de gas natural. Las tensiones con Argelia y el cierre del gasoducto con Argelia tienen mucho que ver en esto. Pasamos ahora al gráfico que muestra las importaciones de combustibles rusos desde el 1 de enero 2023, el momento en que se hace efectivo el embargo petrolero, y que termina como el anterior el 21 de enero de este año 2026.

La principal diferencia es que las importaciones que ha hecho desde entonces la Unión Europea en su conjunto solo son de 70 mil millones. Principalmente de gas natural por parte de Francia, Bélgica, y España. Esto es importante señalarlo porque el gas natural queda fuera de las sanciones, en cambio el petróleo ruso embargado solo es importado por Hungría, y Eslovaquia. Precisamente los dos Estados más reacios a que la Unión Europea siga alimentando la guerra.

El total de beneficio obtenido por Rusia de sus combustibles fósiles desde que se inició la guerra es la friolera de 1 billón de euros (el 68 por ciento es petróleo, el veinte por ciento es gas natural, y 11 por ciento es carbón), del que para la Unión Europea corresponden 218 mil millones (el 48 por ciento es petróleo, el 49 por ciento es gas natural, y el 3 por ciento es carbón).

Las sanciones como arma económica

La Guerra de Ucrania para la Unión Europea, el Reino Unido, y lo Estados Unidos tiene una dimensión militar en la que los Estados han apoyado militarmente a Ucrania, proporcionando todo tipo de armamento, desde el inicio de la invasión el 24 de febrero de 2024. Esto ha supuesto la movilización de decenas de miles de millones de euros y de dólares que en el caso europeo ha terminado engrosando las cuentas de la Industria militar de los Estados Unidos. Pero el conflicto, como explicaba en otro artículo, no se inició ese fatídico día sino mucho antes durante los hechos de Kiev de 2014. Lo que aquí nos interesa decir es que desde entonces la OTAN ofreció entrenamiento militar al Ejército ucraniano, y el gobierno de Kiev hizo públicas sus intenciones de querer incorporarse a la Alianza Atlántica, una de las justificaciones de Rusia para iniciar la guerra, sentenciando que su seguridad estaba comprometida. Exactamente lo mismo que hoy argumenta la Unión Europea para mantener su apoyo a Ucrania. La dimensión humana del conflicto ha arrojado un numero de muertes civiles y bajas militares tanto en Ucrania como en Rusia que diferentes fuentes cifran en centenares de miles, pero que realmente nos es desconocida, porque las muertes en el enemigo son una victoria, pero las propias son interpretadas como derrotismo porque bajan la moral en la lucha. Desde entonces al menos siete millones de ucranianos han huido del país, convirtiéndose de facto en refugiados, tanto en países de la Unión Europea como en Rusia.

Este conflicto, cómo estamos comprobando, tiene una dimensión energética que se remonta a mucho tiempo antes del inicio de la guerra, e incluso los hechos de Kiev de 2014. Para entenderlo mejor debemos retroceder en el tiempo hasta la Guerra del Gas del año 2006, cuando Rusia cerró el grifo de los gasoductos de gas natural hacía Europa central, después de que Ucrania se apropiara de este combustible cuando el Kremlin dejó de ofrecerlo a un precio inferior al del mercado. La incertidumbre a que esto volviera a suceder llevó al Estado Alemán y al de Rusia a promover conjuntamente la construcción del primer gasoducto Nordstream bajo el Már Báltico. Angela Merkel en sus memorias nos dice que lo vio como la mejor opción y Gerhard Schröder se convirtió en el presidente de esta empresa conjuntaCuando en el mes de febrero de 2022 los servicios secretos norteamericanos alertaron de la inminente invasión de Ucrania, el Gobierno alemán, presionado por el de Estados Unidos, tomó la decisión de no poner en funcionamiento el segundo Nordstream: un día después Putin ordenó la invasión. La neutralización de estas dos infraestructuras con cargas explosivas dejó a Alemania, y a otros países centroeuropeos, sin su principal fuente de abastecimiento de gas natural. Esto obligó a estos Estados a buscar proveedores alternativos, incrementando notablemente las importaciones de gas natural procedentes de Noruega, pero también a través de grandes buques de GNL (Gas Natural Licuado), procedentes del Golfo Pérsico o de los Estados Unidos, frecuentemente a un precio superior.

Rusia hábilmente hizo un cambio de clientes incrementando sus exportaciones hacía China y la India, mientras mantenía otras como las de Turquía. Sin embargo, estas exportaciones de combustibles se pactaron a un precio inferior al que marca el mercado, por lo que Rusia ha producido lo mismo, pero ha obtenido un menor beneficio. Rusia podría producir más y compensar este bajo precio, pero no está claro además que Rusia pueda incrementar mucho más su producción sin grandes inversiones.

Las sanciones económicas para el comercio de combustibles fósiles procedentes de Rusia traducen la dimensión energética automáticamente en la dimensión económica del conflicto. La Unión Europea, el Reino Unido, y los Estados Unidos han utilizado estas sanciones como un arma económica para debilitar la economía de Rusia y por la información que aquí hemos trabajado, obtuvieron un impacto importante reduciendo las importaciones y por lo tanto los beneficios, pero no han logrado someter al Estado ruso. Rusia, en dificultades, hace crecer cada año su Producto Interior Bruto con su Industria militar y el consumo interno. Después de la neutralización del Jefe de Wagner, Yevgueni Prigozhin, no parece que haya riesgo de golpe de Estado, tampoco de revuelta. De hecho, la investigadora Anna Matveeva afirma que al igual que la Gran Guerra Patria, esta nueva guerra, ha unido más al pueblo ruso bajo sus lideres. Sin embargo, Rusia no ha sido la única perjudicada, diferentes Estados de la Unión Europea, cómo decíamos, han tenido la necesidad de buscar proveedores alternativos tanto para el petróleo como para el gas, muchas veces a precios superiores, otras incluso comprando ese mismo petróleo ruso a terceros países. Esto ha generado que en Alemania la Industria química y la automotriz que consumían la energía rusa a precios asumibles, hayan entrado en serias dificultades al enfrentarse a precios más inasumibles.

Esto nos lleva finalmente a la dimensión política. Los Estados Unidos desde hace al menos quince años públicamente ha denunciado el enorme crecimiento de China y la disparidad de los intercambios comerciales entre ambos países. Donald Trump es su primer mandato focalizó a China como un adversario, Joe Biden mantuvo una postura más neutra, pero con la vuelta de Donald Trump, China se ha convertido en el principal objetivo económico. Así pues, la Guerra de Ucrania y las sanciones sobre la energía que produce Rusia, que llevaron al Kremlin a buscar nuevos socios comerciales, o a intensificar las exportaciones, han beneficiado finalmente a la economía china. La Unión Europea, la más perjudicada después de Rusia y, lógicamente la propia Ucrania, con las intenciones que Donald Trump manifiesta públicamente de abandonar el conflicto ucraniano, y con el añadido de sus ataques constantes a esta misma Unión Europea con la imposición de aranceles y con las pretensiones de apoderarse de Groenlandia, ha decidido seguir suministrando financiación a Zelensky durante dos años más. Rusia parece resistir y el tiempo corre a su favor. Pero no todo está dicho. La pregunta que quizá deberíamos de hacernos es: ¿A quién se sirve con la Guerra de Ucrania?

Francesc Sánchez – Marlowe. Barcelona.
Redactor, El Inconformista Digital.

Incorporación – Redacción. Barcelona, 26 Enero 2026.

https://www.elinconformistadigital.com/2026/01/26/petroleo-y-gas-en-rusia-lo-que-las-sanciones-no-pudieron-evitar-por-francesc-sanchez/

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